Con el paso de los años, especialmente entorno al año 2020, se ha empezado a gestar
una nueva generación de campaneros, en su mayoría adolescentes, que han cambiado la
dinámica preexistente. Así, los grupos expuestos anteriormente era habitual que se formaran
con personas adultas y, en algunos casos, conocedores de la antigua tradición campanera, a los
que se iban agregando nuevas personas que eran formadas y guiadas por ellos. Así, los
campaneros, llamémoslos veteranos, vigilaban y guiaban el proceso formativo de los nuevos
integrantes. También era habitual la formación de nuevos grupos que iniciaban su andadura con
un pequeño cursillo de introducción a las campanas que combinaba la parte teórica con la
práctica en la que aprendían a tocar las campanas de su propia torre.
En cambio, a partir del año 2020 han aparecido nuevos campaneros con un perfil muy
diferente en el cual el carácter colectivo de los grupos anteriores queda relegado por la
individualidad del campanero. Este nuevo perfil, definido como campaneros novísimos (Llop,
2025) donde expone las características que atribuye a esta nueva generación, niños y
adolescentes en su mayoría:
“están – estáis – ansiosos por tocar... No por recuperar toques antiguos, sino
por experimentar sonidos, por sentir campanas cerca, por voltear venga o no
al cuento... y por colgarlo en YouTube! A unos campaneros nuevos en la vida
se les ocurriría grabar un toque automático o un incidente tocando, y menos
aún colgarlo en YouTube (o en TikTok o en cualquier otra plataforma), para
ellos sería, lo eléctrico o el incidente lo más vergonzoso posible.”
A estas contundentes características cabría añadir otras referentes a la formación de los
mismos, ya que en ocasiones acostumbran a firmar sus publicaciones como “maestros
campaneros”. Este término puede generar la sensación de ser un tanto grandilocuente si se tiene
en cuenta que, por edad, estos nuevos campaneros se encuentran entre la educación primaria y
la secundaria obligatoria. En consecuencia, carecen de la más mínima formación o experiencia
investigadora. Por otro lado, el objetivo de sus registros audiovisuales ya no es el de evitar una
pérdida de información por parte de aquellos que eran portadores de la tradición preexistente,
más bien buscan el impacto de las mismas en las redes sociales actuales. Este impacto está
vinculado con una búsqueda de reconocimiento inmediato e impacto en sus seguidores, para
quienes se convierten en referentes a seguir y emular.
El cambio de perfil también se ha manifestado en la organización de los campaneros.
Como se ha visto, los grupos surgidos desde la década de los años 80 se caracterizaron por su
carácter colectivo y voluntad de integrar a sus miembros en una entidad que estaba por encima
de los individualismos, como también lo estaba el interés por recuperar la tradición campanera